Del punto de vista vial, podemos clasificar a todas las personas en tres tipos. Los peatones, los conductores y los pasajeros. Además podríamos agregar un tercer grupo compuesto por la autoridad, es decir todas aquellas personas cuya misión es organizar y velar por la armónica convivencia entre los demás grupos.
Ellos forman un sistema integrado el cual, como todo sistema, tiene las denominadas externalidades positivas (beneficios) y externalidades negativas (perjuicios). Claramente la vida en sociedad requiere satisfacer las necesidades viales, ligadas jurídicamente al derecho a la libertad ambulatoria, o de movimiento, lo cual se garantiza con la existencia de un sistema de transporte, público o privado, y también por la existencia de órganos públicos que supervigilan este sistema (Ministerio de Transportes, Carabineros, etc.).
El sistema tiene como externalidades negativas la ocurrencia estadística e inevitable de accidentes de tránsito o viales.
AVAT actúa en las tres fases de esta accidentalidad inevitable y perniciosa: |
Así, AVAT cumple con los objetivos de su existencia, que es convertirse en una institución social y ciudadana que vela por los derechos de los accidentados de tránsito, insertándose así en el sistema vial que existe en toda sociedad moderna, moderando y buscando morigerar los nefastos efectos de las accidentalidad vial. |